La Capital (Mar del Plata)
23 de abril de 2008
Las máscaras de una gran artista: Marta Díez. Los poemas de un gran poeta: Rubén Vela.
Dos fervientes originalidades para una publicación donde confluyen esos ojos vacíos de las máscaras y el texto respectivo, no como mera explicación o traducción, sino como consustanciación, como parte constitutiva. Pero lo más honesto para el notero, es ir hacia el epílogo de José Emilio Burucúa, autoridad en la materia insoslayable: “Las teorías antropológicas sobre el significado y las funciones de las mascaras son tan variadas como la propia tipología de esos objetos. El antepasado, el tótem, el otro psíquico y colectivo, la metáfora del deseo recóndito de los individuos, la inversión o la metamorfosis radical de los papeles sociales, el muerto (la nómina no es en absoluta completa), han sido los referentes usados para explicar el hecho singular de que, en los rituales y en las fiestas, los hombres solemos enmascararnos”.Nada más didáctico para que conozcamos aspectos históricos y antropológicos sobre las máscaras, que con arte de notable maestría, nos brinda la escultora y pintora Marta Díez. Más allá de lo intuitivo que nos embarga al pararnos me refiero a las exposiciones de esta original artista frente a esas máscaras y notar que nos miran a través de “esos ojos vacíos” ya la mano del poeta Rubén Vela va insertando su prisma poético “esos rostros que te miran? rostros mezclados que parecen reunir en sí? épocas y eras que han cruzado el infinito / hasta arribar a un mundo diferente / Esos que exhiben colores cada uno originario y que da cierta alegría a la dura profesión del vivir”.
Advertirá el lector de esta nota que el término “conjunción” que hemos abordado desde el vamos en el título de esta aproximación no es gratuito. La simbiosis ya ha sido alentada desde las exposiciones anteriores de Mafia Díez que hemos presenciado en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en el Aeroparque “Jorge Newbery” de Buenos Aires (de ambas dio noticia en su oportunidad LA CAPITAL). A propósito, veamos lo que expresaba Rubén Vela en aquellas instancias: “Marta Díez inventa sus propios mitos, sus particularísimas ceremonias que nacen de ella misma, Marta Díez es a la vez el conjuro y el sacrificio que nos muestra a través del arte y de la belleza que se puede arribar al mundo mágico del cual ha sido desalojado el hombre moderno”. Algo expresé en aquellas notas sobre el efecto asombro y la sensación de haber viajado en el tiempo, el raro escalofrío de estar presente en esos rituales, como atrapado.
A cada máscara o collage de máscaras de Marta Díez, corresponde un poema de Rubén Vela. Esta edición bilingüe castellano/inglés estuvo a cargo de Alejandro E. Caride (AEC), con traducción de Sara Samet de Gullco, fotografías de Gustavo Díaz Spólita, Agustín Muguerza, José Luis Barros, G. Pineiro y H. Molina Suárez. Imprenta Ronor.
Una bella publicación, que congrega el arte maravilloso de Marta Díez (San Miguel de Tucumán, 1956) y la poesía reveladora y relevante de Rubén Vela (Santa Fe, 1928): excelsitudes son.