2006 - Reflexion del Sr. Isaias Nougues

Por Isaias Nougues
(Artista plástico, ciudadano ilustre de San Miguel de Tucumán).

Cuando Marta Díez me pidió que hablara sobre sus máscaras, para la presentación en Tucumán lo primero que pensé fue, ¿detrás de que máscara debía ponerme? No debía hablar desde la filosofía ni desde la psicología, ni tampoco desde la historia.

Pues entonces “¡qué importante era, que todos los que estamos en el arte, llegáramos a darnos cuenta que cada una de las manifestaciones y expresiones que utilizamos, terminan adquiriendo el aspecto de una máscara, la presencia de una máscara!

En definitiva, es como si toda la cultura misma, no hubiera podido existir sin la máscara.

Sin esa máscara que nos permite a veces, separarnos del otro, pensé, ¿la máscara esconde? o ¿ es la máscara un plano de simetría entre quién sabe y no sabe quién soy yo?, vale decir un juego permanente de ser y no ser, de escondernos tras de las cosas.

Empecé a pensar, la máscara tiene un sentido cultural, un sentido religioso, ceremonial.

Leía en el diccionario una definición tan pobre de la máscara refiriéndose a un modelado de cartón, a veces, pintado que sirve para esconder a alguien …..

Yo decía que limitante, cuando en realidad pareciera que detrás de la máscara están todos los misterios del hombre que necesita ser misterioso, que necesita esconderse detrás del misterio, misterio que va entre la vida y la muerte.

Pensaba en las máscaras del teatro, éstas están sin ojos, están vacías, todavía no llegaron los ojos, los ojos ocultos son los que en determinado momento van dando un sentido a la máscara, muchas veces las máscaras sirven también para esconder cosas dentro del arte mismo.

Pensaba en un dibujo, el plano que lo contiene representa un plano de simetría entre algo que estoy buscando y algo que estoy preguntando, pero que está profundamente en mí.

Ese plano de simetría está entre una pregunta y una respuesta que no llega, sucede en el arte, que la máscara tapa lo que no podemos saber y nos escondemos en expresiones que están logradas a partir de una habilidad, y nos damos cuenta que la máscara nos es, mucho mas útil a medida que le vamos agregando cosas, porque cuanto mas distraemos la atención en la máscara adelante nuestro, es más fácil conseguir que no penetren en nuestra forma de sentir, en nuestra forma de pensar.

Como hacemos con el arte, lo cargamos de cosas, lo transformamos en una máscara para ocultarnos.

¿Que importancia tiene la máscara en nuestra cultura?

Nos damos cuenta que tiene un sentido religioso, un sentido de misterio que permanentemente nos está diciendo, que está llamando al hombre, invita a develar quien está detrás, al otro a quien yo conozco.

Que tremenda importancia tiene para el otro para fijar sus ojos, buscar en nuestros ojos y conseguir pasar más allá de la máscara.

Creo que la máscara es un desafío de todos los tiempos, es la que permite expresiones en el teatro japonés o representaciones míticas en diversas religiones.

En oportunidades ha sido reemplazada por una cara que, directamente al aire libre, se transforma en máscara; máscaras de corrupción, de incapacidad, de trampa.

Ya en la propia cara, la máscara desapareció, y pensaba que en el arte podemos volver a recrearla para que nos devuelva los misterios de cada expresión del arte de los que hablaba Paul Klee cuando decía que “El arte no reproduce la realidad sino que la hace visible”.

El arte es justamente “ poner esa máscara de irrealidad para que la realidad surja, para conseguir que la verdad sea más profunda de lo que en realidad conseguimos pensar”.