2008 - Presentacion de Ester de Izaguirre en Villa Ocampo, Mar del Plata

Por Ester de Izaguirre

Que puedo decir yo después de todo lo que hemos oído, después de leer este hermosísimo libro de Rubén Vela sobre el arte de Marta Díez. En esa recorrida por el mundo del que recuerdo poco hay cosas imborrables, las exposiciones de cuadros de arte, pero he visto pocas exposiciones de máscaras, casi diría y no lo atribuyo a mi mala memoria, ninguna, ninguna como ésta. Estuve en el estudio de Marta Díez y me encontré ante el misterio, cuando vemos un cuadro lo juzgamos en su totalidad, está allí pleno, entero, una estatua lo mismo, una máscara hecha por una artista como Marta tiene mucho más que una obra de arte tomo cualquiera "La Piedad" allí está, puedo decir todo lo que veo, puedo fijarme el impresionismo de la época, puedo compararla pero en el caso de las máscaras nunca me había puesto a pensar en el arte de las máscaras y efecto de una máscara hecha por una artista puede producir es inquietante. Acá vemos las máscaras un poco aisladas pero en el estudio de Marta veo todas que conmueven, impresionan por todo lo que se ve, por todo lo que vemos, por todo lo que no vemos y lo que no podemos decir porque pienso que la mirada es una de nuestras capacidades mas captadoras y al ver estos ojos ciegos, sin embargo ven y nos sentimos inquietos. Todo esto, como les digo está magistralmente puesto en el libro de Rubén Vela como poeta, como buen contemplador, como buen crítico ha puesto aquí lo que yo pueda decir acerca de las máscaras y digo lo que yo pueda decir porque hay mucho que yo no puedo decir de estas máscaras y que está en mí.

Voy a decirles que la palabra máscara en estos tres o cuatro malos poemas que voy a leer yo la he utilizado por supuesto muy alejada del significado que tuvieron para mí en mi contemplación del arte de las máscaras de Marta.

Digo la máscara, no se de cuando son estos poemas si siquiera publicables:

"Yo se que es lo que oculta

Nadie sospecha, que lo que está mirando

Es la frontera de un país inexplorado

Y no figura ni en las guías ni en los mapas.

Allí están dispuestas al engaño de su cartón ardido,

Hay una para cada ocasión,

Para cada abominable enfrentamiento

La máscara del tiempo, hecha de brevedad y olvido

Está la del amor, la única que puede ocultar la epifanía del gesto

Luego la última la inmóvil, la tenaz y pervertida

La que imita la cara verdadera

Pero el tiempo después

Contribuirá también con las cenizas.

Señales

Alguien pronuncia su hisonja impura

Entre todas las máscaras de sombras

Algo se arrastra por la tierra atónita

Y algo muere en el aire de septiembre

No te he llorado

a la memoria de Clelia Costa Lima, una amiga

En tu rostro detenido contemplé todas las máscaras

Que alguna vez se detendrán conmigo

No te he llorado amiga

Porque quiero alcanzar con silencio

La hondura del no estás

Quiero que alguien me ayude a conversar tu ausencia

De cafés, de librerías, de música y poemas

Donde hay un sireneo que me ayude esta mañana sin tus buenos días

Ya no me está gustando resolver crucigramas que acarician los hábitos

Buenos Aires mira a una bandera desgarrada

Brindo por la sentencia de los días

Que me hicieron encontrarte aquella tarde

Por ese rostro tuyo que es el rostro del futuro y del recuerdo

De todo lo que en la vida se ha soñado

De todo lo que antes de tener hemos perdido

Brindo por la ilusión y el desencuentro

Por este absurdo que hace que el hombre sea más hombre

Por este imposible que hace que la vida sea más vida

Por esa estrella que decimos nuestra

Solo porque podemos mirarla cada noche

Y a lo mejor no existe, apagada de súplicas

Brindo por las máscaras tuyas, por las mías

Porque el tiempo no pueda con tu imagen

Porque algún día tomados de la mano

Nos sorprenda el milagro

Para mi querida Marta, que me impresionó tanto el día que visité su estudio

"quién se detiene en cada una de las máscaras de Marta Díez, llega a la altura crítica del gran poeta Rubén Vela para quién como dice su pluma de poeta "La máscara es una de las primeras representaciones de la aventura religiosa del hombre", son varios los significados de la palabra máscara: bufonada (figura a veces ridícula con la que una persona puede taparse la cara para no ser conocida) Pretexto, disfraz, velo, simulación y no puedo dejar de recordar los comienzos del teatro griego, la verdadera protagonista del origen del teatro en Grecia fue la máscara por supuesto después del megáfono con el que amplificaban la voz y todos los demás recursos con los que se representó para el mundo antiguo Edipo Rey etc etc. Desde el siglo VI (AC) en el teatro griego se colocaban las máscaras, la máscara era un alma, una identidad agregada, indiferente, la máscara exhibía en dos a una persona. La máscara está puesta al servicio del desdoblamiento del hombre de ella y a través de ella surge la mirada y la voz del otro.

¿Y qué de la máscara en sí? Sin la servidumbre del actor, del hombre, nunca se me había ocurrido la independencia en la definición de la máscara hasta que leí este trabajo de Rubén Vela y contemplé en su estudio las creaciones de Marta Díez. Nunca se me había ocurrido la función, la belleza, la expresividad de la máscara en sí cuando es obra de arte como la de Marta Díez. Cuando contemplé su obra y ví la belleza y el misterio de una cara sin ojos cultores acechando, cuando vi que el misterio había reemplazado la mirada pude quilatar el arte de lo incomprensible y de lo inexplicable y ese enigma no se puede manifestar como cualquier máscara que se adecue a una cara. A ese arcano podemos vislumbrarlo a través del arte, de la belleza, de la forma, del color.

¿Quién se oculta detrás de las órbitas vacías?

Un reinado de belleza

No es que falten los ojos

Ellos enfrentan realidades inferiores que nos miran

Están y no podemos verlos porque la realidad es un límite

Acá contempladores

Allá el misterio total de la belleza

Entrar al museo de Marta Díez no provoca el temple de ánimo que tenemos en una exposición de pintura o de escultura, no es lo que experimentamos al escuchar bellos poemas ni cuando nos envuelve la música de Mozart es la belleza inquietante del misterio del milagro de símbolos de sentimientos inexplicables, las suyas inexpresables, las suyas son máscaras y esculturas que sugieren aquel arte cuando el hombre raigal unido a su naturaleza externa y a su propia naturaleza humana atrapaba primeras misteriosas formas para invocar a los Dioses.

No se si suscribe a mostrar rasgos y colores para llegar al todo de la imagen. En una de sus obras hay una síntesis de belleza, en cada una es un gran paisaje de la naturaleza pero de la naturaleza humana y lo manifiesta en ese paisaje humano el misterio que el hombre conlleva, tan misterio es que cada uno ve enigma del otro sino la increíble ocultación. En los ojos de todos los hombres podemos detectar la tristeza, la alegría, el triunfo y la derrota cada uno de los infinitos sentimientos, en las máscaras de Marta Díez los ojos son signos abismales de la nada y del todo estremece esa noche del alma, laberinto sin salida, puerta clausurada para mostrar la belleza del misterio, la máscara no puede mirarnos pero su ceguera nos adivina.