2008 - Presentacion de Alejandra Vela de la exposicion de mascaras-esculturas realizadas en el Instituto Hijas del Corazon de Maria durante el Ciclo de Conferencias 2008
Por Alejandra Vela
Primero leer esta maravillosa recreación del Papa que es la siguiente:
"Para que los cristianos valoricen mas la literatura, el arte y los medios de comunicación social para favorecer una cultura que difunda y promueva los valores de la persona humana"
Esto me parece importantísimo, y como dijo el maestro Tortorella, mientras estaba en Santiago de Estero pensando en toda esta conferencia y emocionada de ser quien iba a presentar a Alejandro y a Marta y también el libro que escribieron con mi padre Rubén Vela y todos estos días lo que yo tenía que estar trabajando 9 horas diarias en la restauración de piezas coloniales y de piezas precolombinas donde sostenían máscaras, imágenes y ustedes saben que para nosotros lo restauradores nadie conoce más las piezas como nosotros, conocemos no sólo la construcción sino los materiales, la metodología o sea nos volvemos como expertos en cada pieza. Nos sucede creo que a menudo visitar exposiciones incluso museos en donde hay mucha gran variedad de obras y que en muchos casos unas u otras nos transmiten muy poco o nada, representaciones artísticas que quieren estar a la moda lo que es muy frecuente en este mundo que nos toca vivir y en esta sociedad de consumo y de descarte.
También es probable que nos encontremos con otro tipo de obras que como una.......... Artística toman un poco de uno, un poco de otro artista talentoso incuso de buenas obras y logran un tipo de arte aceptable pero no vibrante. La verdadera obra de Marta y acá va lo que hace Marta y lo que logra con su arte, la verdadera obra de arte tiene que vibrar, es más, vibra por sí sola ya que es la verdadera manifestación del interior del alma, es la necesidad de materializar lo inconcebible en lo concebible, plasmar lo inconsciente en lo consciente. A esta necesidad del alma, a este impulso interior de llevar todo lo abstracto a un plano real, a entender lo incomprensible y hacer consciente lo inconsciente es a este complejo proceso al que yo llamo creación y al hablar del impulso que tenía la necesidad de nacer en un nuevo plano es cuando entramos al universo de lo sagrado porque es el alma, el tiene ese impulso de plasmarse. Personalmente creo que al arte no hay que analizarlo ni entenderlo simplemente hay que sentirlo y es gracias a nuestro sentido los que hacen de puente entre lo espiritual y lo material y que nos conectan como autopistas tutoriales a enumerar percepciones de nuestra alma, de nuestro cuerpo físico, espiritual y psíquico.
El hombre contemporáneo como bien lo dijo Alejandro no está tan lejos ni tan desconectado del hombre primitivo tratamos de igual manera las diferentes sensaciones a través de nuestros sentidos, la sorpresa del terreno, el perfume de la tierra después de la lluvia, el color, el olor de las flores, el trinar de los pájaros, la melancolía de un atardecer, la alegría de un amanecer, en fin, éstas innumerables percepciones que vienen del alma y vienen del alma gracias a los sentidos y viceversa. Esta fuerza curadora que nos hace conectar directamente con la Madre Naturaleza para poder ser plasmada es la experiencia individual y única que nos hace comprender el lenguaje de las formas y qué es comprender el lenguaje de las formas?
Es estar mas cerca de Dios, de respetar la vida, la naturaleza y poder a partir de todo este respeto y admiración entablar un diálogo sagrado, todo esto tiene que estar presente en una obra de arte, por eso vibra. Es el alma, el interior del artista que nos habla desde la obra y viceversa, la obra vive y vibra porque tiene alma ya no es indiferente, dialoga con nosotros. La artista Marta Díez junto con mi padre, el poeta Rubén Vela, se han sumergido justamente en éstas formas revelándonos lo sagrado.
Recuerdan esta pintura de Marta donde ella quiso plasmar todas las máscaras y que yo la tomo como un reflejo de todas las concepciones de máscaras. Rubén Vela dice " Esos rostros que me miran, rostros mezclados que parecen reunir en sí épocas y eras que han cruzado el infinito hasta arribar a un mundo diferente, esos exhiben colores cada uno originario y que da cierta alegría a la dura profesión de vivir", tenemos en la página 14, fijensé como la simbiosis, el diálogo, esto es lo que me encanta que hay entre Marta y mi padre, es algo que es como un mundo que es de ellos.
" En las tierras llanas de América Central se levantan ciudades impensadas construídas por el canto hacedor de sus constructores. Ellos han dejado breves máscaras recubiertas por piedras preciosas, el lápiz lazulí triunfante, la malaquita frutal, los jades que atrapan los sueños", esta máscara revela la energía del hombre a través de la mente para ingresar pleno y activo a la belleza de Dios que se repiten para encontrar los lazos triunfantes en su ciudad 21 siglos después. Y para cerrar en la página 24 fijensé que mágica que es "El Chamán trepa por el árbol sagrado hasta hacer realidad sus profundos sueños que lo acercan a la divinidad, él puede convertirse en todo lo que ve y todo lo que toca, juega con los Dioses desprevenidos y se convierte en dueño del universo." El Chamán entonces es más que un mediador de las fuerzas de arriba y de abajo, él ha encontrado las raíces antiguas que no están en ningún mapa de la tierra, allí deposita en su profundo abismo su máscara solitaria, la que lo separa de os demás hombres.
Al hacer este libro ellos mismos se han convertido con las máscaras en chamanes, se sumergieron en un mundo simbólico y mágico, sí, ellos se sintieron chamanes de la misma manera que cuando un médico indígena o un Chamán viste una máscara ritual para la sanación del alma y del cuerpo y cree fehacientemente, el es trueno, es lluvia, es un jaguar o un halcón u otra fuerza misterios de poder. En este libro de Marta Díez y Rubén Vela encontramos la revelación de un mundo simbólico a través de la palabra, de la forma y del color, la revelación de todo proceso artístico que nos hace comprender lo incomprensible y nos lleva a entender toda esta metamorfosis sagrada que nos guía hacia la percepción de todas las fuerzas misteriosas de Dios invisible.
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