2006 - Mascaras - Tierra y Papel. Marta Diez
Por Lic. Elvira Rawson Paz
Desde tiempos ancestrales hasta nuestros días, las máscaras son una herramienta mágica que el hombre utiliza para ocultarse y ser anónimo, detrás del rostro de otro , y así poder ponerse en los zapatos de éste, dejando por un lapso de ser el mismo y desde allí jugar, soltarse … libremente, ser… y representar a otro.
En ese lapso de tiempo potencial, se da un entre-paréntesis de la realidad: el espacio y el tiempo suspendidos. Es el tiempo mágico del mundo interno, donde se mimetizan el tiempo pasado y el actual; yuxtapuestos en el acto de la representación: la vivencia del no ser y de la representación personal y única, que nos permite ser muchos, ampliando nuestra finitud.
Donde se expresa: la alegría, la seducción, el dolor, la pérdida o el llanto…
Hoy Marta, nos invita a recrear nuevamente esta magia y misterio, a través de sus creaciones, que son el fruto de toda su búsqueda. Así, nos lleva a realizar el recorrido desde las máscaras doradas con piedras y brocatos de los famosos Carnavales de Venecia, pasando por las máscaras de Oriente, noroeste americano y África, hasta llegar a las máscaras de madera o piedra de los pueblos de distintas regiones del país. Allí eran utilizadas para festividades, en las ceremonias religiosas, en los rituales de iniciación, o en funerales.
A través de las máscaras con su simbología y las diversas connotaciones históricas, tanto universales como particulares que cada una posee, podemos recrear y materializar una experiencia vivencial única, que hace a nuestro espíritu. Desplazando y proyectando nuestros deseos más inconscientes infantiles en un lúdico y libre representar, como modo de materializar y corporizar mejor, nuestros fantasmas y animar los diversos personajes por cada uno elegidos.
Las máscaras de animales que nos hacen fuertes como un león, la cara de una niña de Hungría con sus dientes naciendo…
Es con este recurso, la máscara, que se convierte en el objeto de transición entre lo que uno es y lo que podemos ser, que amplía nuestros límites finitos.
Nuestra herida narcisista, de castración y finitud de vida que compartimos todos los seres desde que nacemos, es a través de la máscara, que podemos recrearnos y ser muchos, desde un lugar distinto, el del otro... y desde allí dejar de ser, para ser en el anonimato, y así poder ser, decir, cantar, seducir, hasta gritar... solo con el mero ocultarse y soltarse, como divertimento y juego espiritual y mágico.
Como así también y en forma mas profunda, vivenciar las situaciones más dolorosas de pérdida, de renacimiento, de alegría y de recuperación, desde lo más íntimo de nuestro ser.
Es nuestro espíritu el que va a dar vida redescubriendo aspectos, emociones e imágenes de nuestra Alma.
No es casual que Marta ha tomado las máscaras de su tierra natal Tucumán pues es allí, que comienza con sus pequeñas obras en cerámica, con su primer contacto con el arte, a la edad de 11 años. Hoy rescata estas máscaras, su creación que con, una técnica innovadora, pone las máscaras a nuestro alcance: son sus máscaras de tierra y papel.
En la era de las realidades virtuales Marta nos muestra estas máscaras de tierra y papel, como una parte de nuestra realidad ancestral a recobrar y nos invita juntos a probarlas.
Quizás un Urgido llamado de la tierra para recobrar juntos algo de este animus espiritual que todos como pueblo, compartimos.
Dando con ello al sincretismo una amplitud inusual al poder dar y ser en un mismo acto: lo público y lo privado, lo ancestral y lo actual.
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Lic. Elvira Rawson Paz
Licenciada en Psicología