2006 - Marta Diez. Cumplio el Periplo del Heroe
Por Celia Aiziczon de Franco
Las máscaras de Marta Díez, comienzan a internalizarse en su yo y la llevan a buscar su propio lenguaje, nutriéndose en las culturas de América y especialmente del norte argentino.
Marta ha cumplido el periplo del héroe, ha salido de Tucumán, ha recorrido el mundo, ha pasado las pruebas y ha regresado enriquecida volviendo a su solar nativo para entregarnos, hoy esta muestra de gran contenido simbólico, que nos hace pensar y replantearnos la situación del hombre en el mundo.
No es posible vivir sin las máscaras, “no se puede concebir al hombre si no es con máscaras, toda acción humana lo implica”, la máscara que esconde y revela al mismo tiempo, que impacta y transforma, que va despojando a cada uno de sus distintas máscaras. La máscara es otro rostro, una manera de conectarse con el mundo, la forma de estar en el mundo.
En el poema titulado "Para vivir" escribo:
“Para vivir es necesario
Inventarnos todas las mañanas,
inventar nuestro cuerpo que resista el dolor
de toda la jornada,
inventarnos un rostro
que se atreva a mirarse en el espejo...”
En este sentido, Marta intenta mostrar a través de las máscaras este doble juego de revelación y ocultamiento, en donde el espejo juega un papel importante en la medida que es el reflejo de lo que somos e intentamos ser.
Como dice Borges en su poema “Los espejos”
Espejos de metal, enmascarados
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo difuma
ese rostro que mira y es mirado,
infinito los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto
multiplicar el mundo como el acto,
generativo, insomnes y fatales...
El espejo es indispensable para la comprobación visual del efecto que la máscara produce. Es necesario pasar la prueba del espejo que refleja los infinitos rostros que vamos adquiriendo en nuestra vida . Así la primera reorganización de la propia imagen es a partir de éste, tanto con máscaras como con el maquillaje, que es una de las formas del enmascaramiento Marta se interesa por recrear imágenes de las máscaras de la cultura chiriguano chané, especialmente los aña – hanti, de la ceremonia conocida como Gran Areté, en donde la máscara se convierte en un vehículo garante de la “renovación de la energía vital”.
Marta Díez continúa con el trabajo de las máscaras alcanzando el nivel de una obra de arte, donde queda manifiesta el dominio de la técnica, su destreza y la originalidad que posibilitan mostrar una obra acabada de gran impacto visual y que recrean el lenguaje de las culturas indígenas del noroeste de nuestro país.
Marta es poseedora de una sensibilidad que se manifiesta plenamente en cada una de sus obras donde las formas sólidas de su arte constituyen una defensa contra el tiempo, contra el dejar de ser, capaz de emprender siempre una nueva senda, ir mostrando que las sendas son tan infinitas como el hombre mismo, donde el dominio de las técnicas y la calidad, se patentiza en la obra que hoy se abre ante nosotros, obra plena de sugerencias y donde nuestra artista accede, por la magia de la creación, de mostrar y no mostrar, de ocultar y develar, a un juego de adherencias en esta singular manera de producir en el ámbito de lo estético.
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Celia Aiziczon de Franco
Profesora de filosofía, colaboradora del diario La Nación y La Gaceta Literaria de Tucumán. Pertenece a la Asociación Internacional de Críticos de Arte