2006 - Aeropuertos Argentina 2000 - Espacio Arte Aeroparque
Por Ruben Vela
La distinguida artista tucumana Marta Diez, de quien inauguramos hoy una apasionante muestra de máscaras, comenzó sus estudios artísticos a los 10 años de edad, destacándose- especialmente- en dibujo, pintura al óleo y cerámica.
Fue premiada por distintos críticos de arte, entre ellos, el señor Alberto Bellucci, Ignacio Gutiérrez Zaldívar y Molina Carranza.
En uno de sus viajes realizados a Europa, se interesó en Venecia, y se conmovió con el resplandor y la tragedia de las máscaras festivas.
Aquí comienza la batalla librada entre Marta y sus creaciones, en busca de sus raíces más profundas.
Inicia, entonces, sus investigaciones antropológicas, con el fin de encontrar las relaciones que existían entre los primitivos y más antiguos dioses de la humanidad y la máscara triunfante en cada uno de los recodos del arte primitivo y el arte moderno.
La artista siente la necesidad imperiosa de relacionar la máscara antigua, proveniente del Paleolítico Inferior, con las que subsisten, en la actualidad, en los ámbitos sagrado y profano de todo el mundo.
Ya es tiempo de apreciar esta brillante exposición en la que veremos, curiosamente, los rostros sin ojos de las máscaras, que parecen mirar al pasado, lo que me lleve a improvisar este pequeño poema, dedicado a la eximia artista-escultora Marta Diez.
Justificación
De los distintos rostros de Dios
que pueblan el universo
sólo uno permanece con sus ojos abiertos.
Esa máscara solitaria con sus cuencas heridas
que Marta Diez recrean la memoria profunda de la noche
es la comprobación exacta de que Dios existe
a través de sus ojos vacíos.
¡¡Mucho éxito para la artista y que nos siga asombrando con obras de arte tan significativas!!